Valencia Best Places: Un modelo de turismo desde el territorio
Valencia | Huerta valenciana | Km0 | Sostenibilidad | Gastronomía mediterránea| Producto de temporada | Territorio y Experiencia | Del campo a la mesa | Recuperación de fincas y patrimonio | Cítricos valencianos | Flores comestibles | Turismo sostenible
Valencia es un territorio que se vive desde la tierra. La huerta, el mar y la luz definen su paisaje y también marcan su forma de entender la vida, la gastronomía y el tiempo. Aquí, el producto es cercanía, temporada y origen: campos que siguen activos, variedades que se
mantienen generación tras generación y una cultura que siempre ha mirado hacia lo que crece alrededor.
Sobre esta base se construye el proyecto Valencia Best Places, una manera de entender la restauración que conecta directamente con el territorio y que se apoya en tres pilares: el producto, el entorno y la experiencia. Cada espacio forma parte de ese relato. Desde la Albufera hasta el centro de la ciudad, pasando por la huerta y las masías históricas, los
proyectos se integran en su contexto y lo reinterpretan desde una mirada contemporánea, sin perder la esencia.
La gastronomía se convierte así en un punto de encuentro entre tradición y evolución. Lo que se cultiva en el campo llega a la cocina y, desde ahí, se transforma en experiencias que acercan al cliente al origen de todo. Al mismo tiempo, el proyecto incorpora una visión responsable, donde la sostenibilidad se traduce en decisione s reales: producto de proximidad, recuperación de fincas y respeto por el entorno, junto a una forma de operar que busca generar impacto positivo en el territorio.
Se construye así un ecosistema donde todo está conectado: la huerta, la cocina, los espacios y las personas. Valencia, saboreada desde dentro.
1.VISIÓN Y SOSTENIBILIDAD
Valencia es luz, huerta y mar. Un territorio donde el producto nace a pocos kilómetros de la mesa y donde la cocina siempre ha tenido una relación directa con el paisaje. El grupo desarrolla sus proyectos desde esa conexión, entendiendo la gastronomía como una extensión natural del entorno. Cada espacio recoge algo del lugar donde está —la Albufera, la huerta, el Mediterráneo o la ciudad— y lo traslada a una experiencia que acerca el origen al plato y pone en valor lo que crece aquí.
Sobre esta base se construye un modelo donde sostenibilidad, territorio y gastronomía avanzan en la misma dirección. El compromiso con el entorno se integra en cada decisión, desde la selección del producto hasta la manera de operar los espacios, articulando un sistema que cuida tres ejes fundamentales: el producto y su procedencia, las personas que forman parte del proyecto y el impacto generado en el entorno.
La apuesta por proveedores locales, la gestión responsable de los recursos, la eficiencia energética o la medición de la huella de carbono forman parte del día a día, consolidando una forma de trabajar alineada con los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Este compromiso ha sido reconocido a nivel de grupo con la S de Sostenibilidad Turística, mientras que distintos espacios han obtenido la distinción Valencia Verde, impulsada por Visit València, que pone en valor el compromiso con los principios de la Capitalidad Verde Europea y el desarrollo de un modelo más respetuoso con el entorno.
En este contexto, Maravella se incorpora al proyecto MISEA, una iniciativa liderada por SEGITTUR y el Ministerio de Industria y Turismo que impulsa la innovación sostenible en el sector turístico. A través de esta alianza, se refuerza una línea de trabajo centrada en la huerta, el producto local y las experiencias auténticas, conectando al visitante con el territorio desde su origen y situando la gastronomía como una herramienta clave para interpretar el paisaje valenciano.
2.HUERTA, CAMPO Y KM0
El grupo desarrolla su actividad a través de una red de espacios y fincas que conectan gastronomía, territorio y experiencia. Restaurantes en el centro de Valencia, enclaves frente al mar, jardines urbanos y masías históricas forman parte de un mismo ecosistema que se extiende desde la ciudad hasta la huerta y el entorno natural.
A esta red se suma una base agrícola propia que supera las 50 hectáreas de cultivo, con huertas en producción, campos de cítricos, árboles frutales y fincas donde se trabaja directamente el producto que llega a la cocina. Espacios como Maravella o Masía El Pinar permiten conectar el origen con la experiencia, integrando cultivo, gastronomía e investigación en un mismo recorrido.
El grupo combina así distintos activos: restauración, producción agrícola, recuperación de patrimonio y desarrollo de proyectos vinculados a la sostenibilidad y la innovación gastronómica. Todo ello articulado bajo una misma visión, donde cada espacio aporta una mirada distinta del territorio valenciano y contribuye a construir una propuesta conectada y en evolución constante.
MARAVELLA — HUERTA Y PRODUCCIÓN PROPIA
En Maravella, la huerta forma parte directa de la experiencia y se sitúa a pocos metros de la mesa, permitiendo trabajar el producto en su punto óptimo. Se cultiva bajo criterios de agricultura ecológica, en colaboración con Saifresh, un proyecto especializado en producción sostenible reconocido con el EU Organic Awards 2024 y el Premio BBVA a los
productores sostenibles en 2021, que aporta conocimiento técnico, recuperación de variedades locales y una base agrícola alineada con el territorio.
La huerta se concibe como un espacio vivo en constante evolución, donde el producto se cultiva y se recoge en función de la temporada, marcando directamente la propuesta gastronómica.
En temporada de verano, el protagonismo recae en:
- tomate autóctono de la huerta valenciana
- pimiento italiano
- verduras frescas de temporada
En temporada de invierno, la huerta se transforma con:
- alcachofa
- puerro
- patata
- calçots
A esto se suma una base agrícola permanente con:
- naranjos (distintas variedades)
- limoneros
- kumquat
- variedades singulares como el caviar cítrico y la naranja alargada (tipo fully)
El modelo permite llevar el producto de la huerta a la mesa en clave km0 y producto ecológico, donde la temporalidad define la carta y el origen es visible y real. Muchos de los ingredientes que llegan al plato han sido cultivados a escasos metros, sin intermediarios, reforzando una conexión directa entre campo, cocina y cliente.
En Maravella, la huerta define la cocina y también da sentido al espacio.
El proyecto se desarrolla como una alquería contemporánea de más de 3.000 metros cuadrados, completamente renovada por el estudio Janfri & Ranchal, donde la arquitectura se construye en diálogo directo con el entorno. Materiales naturales, vegetación, agua y luz natural acompañan la experiencia y refuerzan la conexión con el paisaje de la huerta.
El salón principal, con capacidad para entre 150 y 200 comensales, se abre al exterior y se complementa con distintas salas privadas con terraza propia. Esta configuración permite que cada espacio mantenga una relación constante con el entorno, generando una experiencia que transita entre lo íntimo y lo colectivo sin perder el vínculo con la tierra.
La huerta, visible y presente, acompaña todo el recorrido.
MASÍA EL PINAR — TERRITORIO, CULTIVO E INNOVACIÓN
Masía El Pinar representa otra dimensión más amplia y profunda del proyecto: un espacio donde el territorio se vive desde su origen y donde el campo define la evolución del proyecto.
Ubicada en un entorno natural vinculado a la Sierra Calderona, la finca forma parte de un ecosistema agrícola que se extiende junto a otros espacios del grupo como San Antonio de Pádua, configurando un conjunto continuo donde paisaje, cultivo y patrimonio conviven en equilibrio.
En este entorno se desarrollan campos de cultivo propios, con presencia de almendros, nísperos, patatas y huerta de temporada, además de naranjos y otros cítricos, así como la producción de aceite de oliva a partir de olivos cultivados en finca. Esta base agrícola se integra en un paisaje que combina zonas productivas con áreas de alto valor ambiental.
La finca conserva pinadas históricas y árboles monumentales protegidos, entre los que destacan ejemplares de pino canadiensis y almez centenarios de más de 200 años, configurando un entorno natural singular. Todo el conjunto se encuentra dentro de un área vinculada al entorno de protección del Parque Natural de la Sierra Calderona, lo que refuerza el compromiso con la conservación, el respeto por el entorno y una intervención responsable sobre el territorio.
Masía El Pinar se desarrolla como un espacio de evolución continua: Aquí se está impulsando Sanamente, un proyecto de I+D que conecta gastronomía, salud y conocimiento ancestral. La finca se configura como un laboratorio vivo donde se investigan nuevas aplicaciones culinarias y funcionales de plantas, flores y productos del entorno, recuperando saberes tradicionales y adaptándolos a una mirada contemporánea.
La proximidad con San Antonio de Padua refuerza esta visión, ampliando la capacidad productiva y consolidando un modelo donde distintas fincas trabajan como un sistema conectado, capaz de sostener tanto la producción agrícola como el desarrollo futuro del proyecto.
3.INVESTIGACIÓN GASTRONÓMICA Y SALUD
Dentro de la estrategia del grupo, Masía El Pinar se configura como el espacio donde se desarrolla una línea de trabajo específica vinculada a la investigación gastronómica, el territorio y la salud.
En este contexto, un equipo multidisciplinar especializado trabaja desde la propia finca en el desarrollo de un proyecto único.
Por un lado, se impulsa una investigación centrada en el uso de plantas y flores comestibles, analizando sus propiedades, su comportamiento en cocina y su potencial dentro de una gastronomía conectada con el entorno. Se trabaja con especies presentes en
la finca y en el paisaje valenciano —como caléndula, diente de león, cerraja o azahar— integrándolas en elaboraciones y desarrollando nuevas aplicaciones culinarias. Esta línea conecta con saberes tradicionales, donde las flores han formado parte tanto de la alimentación como de prácticas vinculadas al bienestar.
Por otro lado, esta línea de trabajo se integra dentro de un marco más amplio: Sanamente.
Sanamente nace como un espacio de reconexión, salud y gastronomía ecológica ancestral, ubicado en una finca centenaria en Bétera, dentro del propio entorno de Masía El Pinar. El proyecto se construye desde la raíz de la tradición para convertirse en un refugio contemporáneo de saberes ancestrales, donde la tierra, la alimentación y el bienestar se entienden como parte de un mismo sistema.
Su eje principal es la cocina ecológica basada en producto propio, abastecida por la huerta y los frutales de la finca, sobre la que se articulan distintas experiencias y actividades. Sanamente se desarrolla como un espacio vivo, donde la gastronomía convive con talleres de alimentación consciente, conocimiento de plantas, uso culinario de flores comestibles, prácticas de meditación, respiración, yoga restaurativo o técnicas vinculadas al bienestar físico y mental.
El proyecto se apoya en valores como la sostenibilidad, la divulgación cultural, la calma, la conexión con el entorno y la evolución personal, ofreciendo una propuesta abierta a distintos perfiles: desde empresas hasta familias o visitantes que buscan una experiencia más consciente.
Ambas líneas —la investigación gastronómica y el desarrollo de Sanamente— comparten un mismo origen: el territorio y lo que crece en él, y avanzan en una misma dirección, ampliando la forma de entender la gastronomía e integrando conocimiento, salud y experiencia en un mismo recorrido. Esta línea de trabajo se consolida como una parte fundamental del proyecto de cara a investigar y desarrollar propuestas vinculadas a un turismo más responsable y consciente, alineado con las tendencias internacionales que conectan territorio, bienestar y experiencia desde una mirada más profunda y sostenible.
4.FINCAS, RECUPERACIÓN Y PRODUCCIÓN
El grupo desarrolla su actividad en espacios con historia, apostando por su recuperación y puesta en valor como parte esencial del proyecto.
Lugares como La Barraca del Palmar, Masía Aldamar, San Antonio de Padua o Masía El Pinar forman parte de este proceso, donde arquitectura, paisaje y actividad vuelven a conectarse desde una mirada contemporánea que respeta su origen. Cada intervención se plantea desde el equilibrio entre uso y conservación, manteniendo la identidad de los espacios y su relación con el entorno.
En estas fincas se conservan elementos de alto valor patrimonial y natural: árboles monumentales protegidos, pinadas históricas, especies centenarias y entornos vinculados a la Sierra Calderona, que configuran un paisaje singular y condicionan la manera en la que se habita y se desarrolla la actividad.
Dentro de este ecosistema, Masía Aldamar recupera una de sus funciones históricas más representativas: la producción de vino. Tradicionalmente vinculada a la viticultura, la finca vuelve a integrar esta actividad en su identidad actual a través de una colaboración con Bodegas Ladrón de Lunas, desarrollando una línea propia de vino blanco y vino tinto Masía Aldamar.
Este proyecto establece una conexión directa entre el cultivo, la finca y la elaboración, integrando el vino como una extensión natural del paisaje y del propio territorio.
Más allá de su valor gastronómico, esta recuperación refuerza la continuidad de una historia, donde pasado y presente conviven en una misma experiencia.
5.EXPERIENCIAS — CONEXIÓN CON EL TERRITORIO
Todo este ecosistema se traduce en una propuesta experiencial que conecta de forma directa con el territorio.
Cada uno de los elementos desarrollados —la huerta, las fincas, la arquitectura, la investigación gastronómica y los proyectos vinculados a la salud— forma parte de un mismo recorrido. El cliente no solo visita un espacio o consume un producto, sino que accede a una experiencia donde todo está interrelacionado: el origen del producto, el entorno en el que se encuentra y la manera en la que se vive.
A partir de esta base, se articulan distintas propuestas que combinan gastronomía, paisaje y cultura: recorridos por huertas en producción, visitas a fincas históricas, talleres vinculados al producto y al conocimiento del territorio, experiencias gastronómicas de temporada o actividades que conectan con la naturaleza y el bienestar.
Cada experiencia se construye desde lo real, desde lo que está ocurriendo en ese momento en el campo, en la cocina o en el entorno, generando una relación directa entre el visitante y el lugar.
Cada espacio, cada cultivo, cada proyecto de investigación y cada intervención sobre el patrimonio forma parte de una red que se articula bajo una misma visión: acercar el territorio a la experiencia.
En este contexto, Valencia Best Places actúa como hilo conductor, conectando todos estos espacios y propuestas para construir una forma de descubrir la ciudad desde dentro. Un modelo que permite que tanto el público local redescubra su entorno, como que quien visita Valencia lo haga desde una perspectiva auténtica, conectada con su paisaje, su cultura y su forma de vida.
Aquí, la experiencia nace del lugar al que pertenece.
6.RECONOCIMIENTOS – TRAYECTORIA Y POSICIONAMIENTO
Este modelo ha consolidado al grupo como uno de los referentes en el sector, tanto por su trayectoria como por su capacidad para integrar gastronomía, territorio y experiencia dentro de una misma propuesta.
A lo largo de los años, el proyecto ha sido reconocido en distintas áreas clave que reflejan su enfoque global. Entre ellos destacan los premios obtenidos por Atenea Sky, que refuerzan su posicionamiento como uno de los espacios más representativos de la ciudad:
- Premio Turismo Categoría Ocio y Gastronomía de Levante-EMV, por su aportación a la proyección de Valencia como destino
- Premio al Diseño en Hostelería por la Federación de Hostelería de Valencia, que reconoce el trabajo arquitectónico y la integración del espacio
- Nombramientos y reconocimientos en guías internacionales como Repsol o The New York Times.
A estos reconocimientos se suma el Premio Hostelería Valencia a la Trayectoria Profesional de Grupo El Alto, consolidando el recorrido del grupo dentro del sector, así como certificaciones en sostenibilidad que refuerzan su compromiso con un modelo responsable.
En paralelo, sus espacios han sido premiados de forma continuada. Fincas como Masía Aldamar y La Barraca del Palmar han sido reconocidas en distintas ediciones de los Wedding Awards, destacando su singularidad y capacidad para generar experiencias diferenciales.
El reconocimiento se extiende también al ámbito mediático, con presencia en prensa especializada y el respaldo de perfiles relevantes del sector gastronómico valenciano, consolidando una propuesta que combina experiencia, innovación y una fuerte conexión con el territorio.
SOBRE VALENCIA BEST PLACES
Este proyecto crece desde la tierra y evoluciona con ella.
Cada huerta en producción, cada finca recuperada y cada plato servido forman parte de una misma manera de entender Valencia: desde el origen, el respeto y la conexión con el entorno.
En este contexto nace Valencia Best Places, una propuesta que reúne espacios únicos conectados por una misma visión: mostrar Valencia a través de su territorio, su producto y sus experiencias.
Restaurantes, fincas y enclaves singulares que no solo ofrecen gastronomía, sino una manera de acercarse al destino desde dentro. A ello se suma una programación que integra
cultura y ocio como parte natural del proyecto: propuestas musicales, intervenciones artísticas, encuentros y experiencias que activan los espacios y los conectan con la vida de la ciudad.
Desde el centro urbano hasta la huerta y el mar, cada lugar permite descubrir una parte distinta de Valencia. Valencia Best Places plantea así un modelo de turismo que pone en valor lo local, que conecta al visitante con la esencia del territorio y que transforma cada experiencia en algo auténtico y memorable.
Un recorrido que no se limita a ver Valencia, sino que invita a entenderla, saborearla y vivirla desde su origen.